Comida para llevar a Trabajar: ¿Cómo escogerla?

Antaño, la fiambrera –hoy conocida mayoritariamente como tupper– la llevaban las personas que, por cuestiones de desplazamiento, debían comer fuera. Pero, a diferencia de ahora, no eran una mayoría. Las jornadas intensivas han generalizado y recuperado su uso porque es complicado ir a comer cada día al restaurante. En este escenario es difícil practicar una dieta equilibrada y no está al alcance de muchos bolsillos. El tupper se impone, lo que significa que nuestro menú –que suele incluir no solo el almuerzo, sino también una ligera ingesta a media mañana– lo elegimos y lo preparamos a nuestro gusto, por lo que, muy a menudo, cumple dos requisitos: suele ser una comida más práctica que refinada (fácil de elaborar, en cuanto a complejidad y a tiempo) y en una cantidad adecuada a las necesidades de nuestro apetito. O sea, una comida que sea rápida de consumir y fácil de digerir para que nuestra reincorporación al trabajo sea lo menos costosa posible. A continuación podréis ver algunos consejos para que el contenido de vuestro tupper sea sano, ligero y, a poder ser, ameno, gastronómicamente hablando. Demostraremos que comer fuera con lo que llevamos en nuestra fiambrera puede convertirse en el ágape más sano del día, y aprenderemos cómo escoger la comida para llevar a trabajar.

Comida para llevar a trabajar: el tupper perfecto

Tupper con frutas

Seguramente, no existe, porque cada persona tiene unos gustos y unas necesidades que van variando según el día o la semana o en función de su estado anímico, de su tiempo libre para comer o para preparar la comida para llevar a trabajar o, incluso, de su volumen de apetito.

Sin embargo, aquí os dejamos unos consejos para que disfrutéis lo máximo posible de vuestra fiambrera.

  1. Flexibilidad. Acudirás a diferentes recetas a la hora de llenar tu fiambrera, pero no debes obsesionarte con intentar acertarlas con exactitud. Intenta poner algo de tu parte, una cierta creatividad y adecuación de los ingredientes con los que tienes en ese momento en tu frigorífico y en tu despensa. Tal vez descubres una creatividad que desconocías…
  2. Organización. Tal vez parezca una contradicción respecto al punto anterior, pero, en realidad, no tienen nada que ver. Organización significa que debes planificar un poco qué vas a comer y dedicar un tiempo específico durante la semana a la compra y preparación de las recetas que introducirás en tu tupper. Verás que todo es mucho más fácil.
  3. Cantidad. Cuando prepares el contenido de comida para llevar a trabajar de tu fiambrera, debes tener muy en cuenta de que tal vez alguno de los platos que has escogido sea muy de tu gusto o te conviene comer más de una vez por semana. Por esta razón, es recomendable que cuando los prepares pienses con perspectiva de futuro y hagas más de una ración –si incluyes sofritos o salsas, también–, y así ya tendrás el ágape preparado para otra ocasión.
  4. Documentación. Las recetas debes interpretarlas como una hoja de ruta que debes aprender a cambiar y a actualizar. Por eso, aunque aprendas unas recetas que te queden de cine, no debes encerrarte en este éxito temporal, sino que el camino correcto consiste en conocer cada vez más maneras de cocinar. Dicen que en la variación está el gusto, por algo será.
  5. Colocación. Los tuppers tienen un espacio reducido y hay que saber aprovecharlo de la manera más óptima posible. Por ello, debes aprender a cortar la comida para sacar el máximo jugo del espacio de tu fiambrera. Así, por ejemplo, los cortes de la carne deben ser finos para que no ocupen mucho lugar. Además, la textura de la carne fina facilita su ingesta y su gusto se saborea mejor.
  6. Reciclaje. No todos los días tenemos el mismo nivel de hambre y, a veces, somos incapaces de acabarnos la comida. Sin embargo, debemos evitar tirarla, sino devolverla a nuestro hogar e intentar sacarle partido para otro plato en los días posteriores. Con esta filosofía no sólo economizaremos, sino que también nos sentiremos mejor porque no se debe tirar y porque pondremos de manifiesto nuestra capacidad de reciclar los alimentos.
  7. Compartir. Comer es un acto social, por lo que hacerlo en soledad significa desaprovechar un espacio de nuestro tiempo. Comer en grupo tiene, además, otra particularidad, como es el hecho de que se nos abre un abanico de posibilidades si decidimos compartir nuestra comida con otros comensales. Así, podemos saber su opinión y nos pueden dar consejos para mejorar nuestros platos y nosotros dar nuestro punto de vista sobre los suyos, pero si por alguna razón compartir es importante es porque nos convierte en mejores personas, más solidarias y más abiertas.

Y si no quieres comer siempre de fiambrera…

A no todo el mundo le gusta tirar de fiambrera o no todos los días de la semana. Para ello, tenemos una alternativa de lo más sencillo: el bocadillo. Los hidratos de carbono del pan aportan toda la energía que necesitamos para seguir desarrollando nuestra actividad laboral y existen combinaciones infinitas.

Nuestras madres bien lo sabían y preferían que tiráramos de bocadillo a la hora del desayuno o de la merienda como alternativa más beneficiosa que la ingesta de bollería o el pica-pica. Otra de las ventajas del bocadillo es que es ideal si nuestro espacio de tiempo es escaso o queremos acabar cuanto antes para volver a trabajar.

Si el bocadillo es de un pan de calidad –especialmente si se escoge uno de harina sin refinar o integral– y lo rematamos de postre con una pieza de fruta o un yogur, habremos completado una comida que aunque no es recomendable que la repitamos cada día hasta la saciedad, sí que destacará por ser rápida, eficaz y sana. ¿Se puede pedir más?

Comida para llevar a trabajar: un consejo Eromma

No olvides que las jornadas de muchas horas seguidas fuera de casa exigen que nuestras necesidades alimenticias y energéticas estén cubiertas. Llevarse de casa fruta fresca para saciar el hambre entre comidas o, mejor aún, que a tu empresa llegue fruta fresca mediante un pedido online, fácil posibilidad que puedes llevar a cabo en nuestra tienda, son alternativas más que aconsejables. No olvides que la OMS aconseja la ingesta de 3 a 4 piezas de fruta al día. ¿No ponemos a ello?

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