Estreñimiento infantil: ¿qué remedios existen?

Cuando los más pequeños de la casa se encuentran mal, nosotros, los adultos, también nos contagiamos de lo que les sucede y demasiado a menudo nos sentimos impotentes al no poder conseguir que se encuentren mejor. Es una sensación extraña pero inevitable que nos pasa a los padres cuando sufren los niños sufren problemas de salud. En el caso del estreñimiento -con infrecuentes y dolorosas deposiciones duras- afecta nada más y nada menos que al 3% de los niños en edad preescolar y a entre el 1 y el 2% de los menores que ya van a la escuela. En esta entrada te explicamos qué podemos hacer para prevenir y/o evitar el molesto estreñimiento infantil.

Causas del estreñimiento infantil

Si dejamos de lado causas debido a alguna enfermedad de base, en cuyo caso debemos llevar al niño al médico, las tres principales causas de estreñimiento infantil son:

  1. De comportamiento. A veces el niño intenta controlar la defecación coincidiendo con el momento de empezar a ir al baño de manera autónoma. Por ello es muy importante saber a qué edad debemos quitarle el pañal para que empiece a defecar en el inodoro u orinal.
  2. Dieta inadecuada. Su organismo necesita una mayor cantidad de alimentos ricos en contenido de fibra para evacuar con más normalidad.
  3. Molestia o dolor. Hay niños que desde su tierna infancia sufren algo de dolor a la hora de defecar, una circunstancia que puede comportar que tengan miedo de hacer fuerza para culminar el proceso, lo que también implicará el riesgo de inhibición de la actividad intestinal.

Remedios contra el estreñimiento

Conjunto de frutas y verduras para combatir el estreñimiento infantil
  • Alimentación con más contenido en fibra. Entre lo que ingerimos hay alimentos que suelen ser más idóneos que otros a la hora de favorecer el tracto intestinal, por lo que si en nuestra dieta incrementamos la presencia de productos ricos en fibra, nuestro cuerpo facilitará las evacuaciones de una manera más natural. Lógicamente, existen diferentes alimentos, pero si existe uno especialmente que funciona es el de la ciruela pasa, ya que su jugo es ideal para estos casos. En el caso de que al niño no le guste su sabor, siempre lo puedes mezclar con otros jugos –como, por ejemplo, el de manzana– o rebajarlo con agua.

    El agua es, además, otro de los remedios, y desde pequeños se deben acostumbrar a tomar cantidades significativas de este líquido, pero como ya hemos comentado, la clave está en dotarnos de una mayor cantidad de alimentos en fibra, una posibilidad que podemos lograr con pequeños pero potentes cambios en su dieta diaria: manzanas y peras en lugar de plátanos, pan integral en lugar de pan blanco o galletas de avena en lugar de galletas comunes. Y no sólo eso, sino que también contribuirá satisfactoriamente reducir las aportaciones de leche en el caso de que su consumo pueda considerarse excesivo. Si a todo eso, somos capaces de introducirles en su dieta el consumo de verduras y frutas frescas –sea como plato, sea como guarnición, todos los trucos valen–, habremos facilitado mucho la resolución del problema.

    Para completar la mayor cantidad de fibra en las dietas también debemos tener presente que existen, al alcance del gran público, productos especialmente ricos en suplementos de fibra. En el caso de que acudamos a una farmacia, debemos explicar el caso concreto para que nos asesoren cual es el producto que mejor se adapta a nuestras necesidades, y nunca sobra el consejo de un pediatra.
  • Facilitar el entrenamiento para ir al baño. No a todos los niños les gusta ir al baño; de hecho, hay algunos que lo rehúyen, lo que suele ser significativo de que no les apetece ir. Por ello, desde bien pequeños debemos entrenarles para que acudan con la asiduidad necesaria, es decir, cuando les apetezca y sin que ello les cause ningún malestar o rechazo. Uno de los aspectos que repercuten favorablemente para ir al baño suele ser la práctica de actividad física. No es una garantía, pero es cierto que su práctica regular puede estimular las deposiciones. Y cuando esté en el baño, debe entender y asumir una cierta concentración para evacuar, lo que podríamos definir como una reeducación intestinal. Dejarles juguetes u otros elementos que favorezcan su distracción no siempre tienen el éxito que desearíamos. Ir a baño es una necesidad y que estén mucho rato sentados en la taza sin ser conscientes de su misión, no es de mucha utilidad.
Niño yendo al baño
Niño pequeño yendo al baño
  • El buen hacer tiene su recompensa. Si nuestro hijo es consciente de que algunas veces debe esforzarse para las evacuaciones y constatas que es él quien pide ir al baño, habrás logrado solucionar una buena parte del problema. Por eso, ante esta circunstancia, es recomendable que premies su buen hacer con pequeñas recompensas. Lo importante es que descubra y se dé cuenta de que su actitud positiva conlleva un premio. Seguro que esto le estimulará y le ayudará a continuar en su pequeña lucha diaria hasta que su organismo regrese a la normalidad.

Un par de consejos:                                                 

  • Ante un caso de estreñimiento infantil debes acudir a vuestro pediatra, quien probablemente le hará un examen, además de preguntaros sobre su alimentación y la actividad física que realiza de manera cotidiana.
  • Nunca le des a tu hijo un enema o un laxante sin la pertinente aprobación del médico y sin las indispensables instrucciones sobre la dosis que es la más adecuada para su caso.

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