La Fruta de la Inmortalidad: El Melocotón

La fruta de la inmortalidad: una leyenda China

China es uno de los países cuya vasta cultura ha servido de inspiración y de modelo para todo el mundo. Los antiquísimos orígenes de su escritura les valió para dotarse de una fuerza narrativa de dimensiones colosales, sobre todo, porque se produjo en una época en la cual la mitología y la realidad, la leyenda, la fantasía y el día a día tenían unas fronteras muy difusas: donde no llegaba la mano del hombre, llegaba un mundo ideal de la mano de escritores especialmente avezados en la narrativa fantástica. China es la cuna del melocotón. Un país tan proclive a hacer leyenda y mitología de todas sus riquezas tenía que tener, por fuerza, una leyenda dedicada al melocotón: la fruta de la inmortalidad.

Flor melocotonero

El secreto de la inmortalidad

Uno de los grandes motores de la curiosidad humana y que ha hecho escribir a científicos y alquimistas desde que el mundo es mundo, es el secreto de la inmortalidad. Por eso, no debemos extrañarnos de que los aspectos imaginativos e imaginarios conquistaran buena parte de aquella China antigua, donde no sólo eran infinitas las leyendas que se generaban, sino que podían trasladarse al papel y evitar así el peligro de que se perdieran en el tiempo con la simple transmisión de la oralidad. Si decimos que las leyendas y los cuentos populares chinos son infinitos, por lo que se refiere a sus temáticas, el enorme abanico que se nos abre nos permite que haya historias de todo y sobre todo y, lógicamente, el melocotón no podía ser una excepción.

Una leyenda del siglo IV aC

En China –que ni más ni menos que es la cuna del melocotón–, le llaman la «fruta de la inmortalidad», y está asociada a una leyenda milenaria, cuya protagonista es Xiwangmu, también conocida como Reina Madre del Oeste en la mitología china. Xiwangmu, documentada ya en el siglo IV antes de Cristo, es un personaje de la mitología china que durante la dinastía Han pasó a ser una divinidad taoísta. Según la leyenda, «habita en un palacio de jade sobre el Kunlun celeste, lugar mágico donde crecen las hierbas de la inmortalidad y los peces de larga vida. Autoridad de los inmortales, son sus discípulas todas las mujeres que aspiran a obtener el Tao, que sería algo así como el súmmum y que, textualmente, se traduciría como el «camino de los cielos”.»

Xiwangmu, icono de la fruta de la inmortalidad

La fruta de la inmortalidad o florecer cada 3.000 años

Dicha leyenda cuenta que Xiwangmu recitaba poesía en un huerto cercano a su palacio en el que crecían melocotoneros, pero estos árboles sólo florecían cada 3.000 años y necesitaban otros tres milenios para madurar. Por eso, se considera el melocotón como el fruto de la longevidad y fuente de la eterna juventud.

El melocotonero como símbolo

En los templos es costumbre ofrecer a Buda y a los diferentes dioses melocotones, y no es extraño encontrar en los hogares chinos una estatua de Shou, el dios de la longevidad, que porta uno de los famosos melocotones rosados de la leyenda de Xiwangmu. El melocotonero es un símbolo de poder en China hasta el extremo de que se dice que puede alejar el mal y, por este motivo, los antiguos guerreros elaboraban sus armas con su madera. Y no sólo eso, sino que con los pétalos de sus flores, la magia taoísta elaboraba una poción muy eficaz en cuestiones de amor.

Guerreros de china

La fruta de la inmortalidad en la vida cotidiana china

De hecho, en China los melocotones están muy presentes en la vida cotidiana, hasta el punto de que suele ser uno de los motivos temáticos que aparece a menudo en las pinturas y artesanías que se regalan por los cumpleaños. Se trata de una fruta que históricamente siempre ha estado vinculada con la cultura china. Tanta es la importancia del melocotón en China que a los niños menores de edad se les suele cortar el pelo con forma de melocotón, buscando esa protección y longevidad que proporcionaban los melocotones del huerto de Xi Wangmu.

Sabías que…?

Conjunto-melocotones

Los principales países productores de melocotones son la propia China, Italia, Estados Unidos, España, Grecia y Francia, y se trata de una fruta que vive sumergida en una constante evolución, como lo acredita el hecho de que se cultivan más de 2.000 variedades distintas en todo el mundo -un centenar de las cuales en España- y que cada año surgen decenas de nuevas en el mercado mundial.

Suscríbete a las novedades de nuestro blog