Frutas de otoño: ¿Cuáles son las mejores?

El otoño es la época del año en que el ciclo natural empieza su descanso para acumular energía suficiente, que, después del invierno, eclosionará en una fiesta de color y resurgir, que es la primavera. Época de tradicional recogimiento, la naturaleza no deja, sin embargo, de brindarnos frutos sabrosos, durante la época otoñal. También es cierto que, debido a la globalización, podemos encontrar frutas de todas las latitudes y países. Os aconsejamos, sin embargo, adaptar nuestra alimentación al ciclo natural. Por eso os vamos a explicar cuales son y qué características tienen las principales frutas de otoño.

Frutas de otoño: la naturaleza en casa

Granada: de las frutas de otoño, la súperfruta

Es una fruta que rebosa propiedades y los estudios que se han elaborado sobre ella han puesto de manifiesto que puede ser una gran aliada a la hora de tener una buena salud cardiovascular, mejorar la circulación de la sangre y los niveles de estrés, así como reducir el grado de colesterol. Pertenece al grupo de las súperfrutas por su elevada capacidad antioxidante y su potente efecto de aumentar el deseo sexual.

Caqui

También llamado palosanto, destaca por su cantidad de agua y su bajo valor calórico. De entre las frutas de otoño, es ideal para incluir en una dieta baja en calorías. Asimismo, y por lo que se refiere a su mineralidad, posee un elevado contenido en potasio y, en menor medida, de calcio, fósforo, sodio e hierro. En cuanto a su riqueza vitamínica, es una fuente muy importante en vitamina A.

Mandarina

Una de las frutas de otoño más deseadas y consumidas por todas las edades. Destaca su aporte de vitamina C, lo que contribuye a la prevención de resfriados y de episodios de gripe, y no sólo eso, sino que también favorece la actividad intestinal reduciendo el estreñimiento y a que nuestra piel y nuestro cabello esté más saludable. Su principal componente es el agua, por lo que se convierte en un ingrediente diurético, echando una mano a la reducción de la retención de líquidos, circunstancia que, combinada con su escaso nivel de azúcares, también le otorga un papel eficaz a la hora de perder peso.

Chirimoya

El cultivo de esta fruta tropical, a pesar de ser desconocida por el gran público, está ampliamente extendido en España, hasta el punto de que es el primer productor mundial. Destaca su alto contenido en hidratos de carbono, glucosa, fructosa y sacarosa, generando una gran capacidad saciante, aunque su consumo debe moderarse porque su valor calórico es elevado. Su alto nivel de potasio ayuda a disminuir la presión arterial y su baja presencia de sodio la convierten en una buena socia de de las personas que sufren problemas cardíacos, hepáticos o hipertensión. También tiene mucha fibra (que evita el estreñimiento) y vitamina C.

Higo

Aunque la mejor temporada es el final del verano, hasta noviembre se pueden encontrar higos en los mercados y en las tiendas. Sus fibras solubles son claves para controlar el colesterol malo en la sangre y también puede controlar el peso gracias a su efecto saciante y un sutil efecto laxante. Asimismo, posee cantidades importantes de omega 3 y 6 que, además del potasio, redundan positivamente en el sistema cardiovascular. La presencia de calcio y magnesio también la eleva para ser una fruta adecuada para favorecer el sistema nervioso y el músculo-esquelético. Finalmente, sus azúcares naturales mejoran el estado de ánimo al transmitirnos valor energético.

Aguacate

A pesar de ser una fruta con un elevado contenido de grasa (constituye el 23% de su peso), ésta es monoinsaturada, como la del aceite de oliva, por lo que destaca por su nivel de vitamina E, clave para la prevención de enfermedades de carácter degenerativo, como puede ser el cáncer. El aguacate aporta también buena parte de las necesidades diarias de vitamina C, algo de provitamina A y numerosos minerales, como el potasio, magnesio, calcio, fósforo, cinc, hierro y cobre.

Melón

Aunque lo asociemos a la sandía y, por tanto, a los mesos veraniegos, la realidad es que la temporada del melón se alarga durante el otoño. Posee importantes propiedades nutricionales al contener altos niveles de vitaminas A, C y K. También destaca su rica mineralidad, ya que el melón contiene una alta cantidad de potasio y, en menor medida, calcio, fósforo, sodio y magnesio, y todos ellos contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso y de los músculos. Asimismo, contiene propiedades antioxidantes beneficiosas para prevenir ciertas enfermedades e infecciones.

Uva

Otra de las frutas de otoño con múltiples propiedades: antioxidante, beneficios cardiovasculares, reguladora del tránsito intestinal, desintoxicante del hígado, antitumoral y altamente energética (por ello, los diabéticos deben moderar su consumo)… no se puede le pedir gran cosa más. Por cierto, recuerda comerlas con piel, ya que allí se concentran la mayor parte de sus beneficios.

Manzana

«La manzana es la fruta más sana», reza la sabiduría popular. Una de las frutas de otoño más populares y consumidas en todo el mundo y, además, una de las más completas a nivel nutricional para mantener una dieta sana y equilibrada. Es capaz de detener las diarreas, combate el estreñimiento, depura, baja el colesterol y los triglicéridos en la sangre y estimula el sistema nervioso. Para los diabéticos, es ideal porque buena parte de su azúcar está en forma de fructosa -que no necesita de insulina para entrar en las células- y porque contiene pectina, que ayuda a regular la liberación de azúcares y permite que su paso a la sangre sea lento y progresivo.

Naranja

Asociamos esta fruta a su vitamina C para evitar y/o combatir resfriados y gripes, pero tiene otras muchas propiedades. Así, es aconsejable para problemas de carácter respiratorio e infecciones provocadas por herpes, ya que tiene la capacidad de aumentar las defensas, mejorando nuestra inmunidad. Muy útil asimismo para reforzar las articulaciones y reducir la artrosis y la artritis. Pero si en lugar de comerla a mordiscos, preferimos tomarla en un zumo, hallaremos un gran aliado para nuestro aparato digestivo, ya que facilitamos la asimilación de los nutrientes y favorecemos el proceso de la digestión. Lo niños suelen tomarlo muy a gusto y es un gran aliado contra el estreñimiento infantil.

Frutas de otoño ¿Sabías que…?

Aunque la mayoría de las frutas se pueden encontrar casi todo el año, siempre es mejor comprar fruta de temporada por tres motivos esenciales:

Son más frescas. La fruta acabada de recolectar mantiene todos sus valores intactos, mientras que las que pasan por cámaras frigoríficas o se recogen antes de que llegue su momento óptimo ven mermadas sus propiedades.

Son más baratas. Fruta de temporada y, a poder ser, de kilómetro cero, siempre es más económica porque los gastos en transporte y manipulación son prácticamente inexistentes.

Son más ecológicas. Los gastos energéticos derivados de las cámaras frigoríficas son nocivos para el ya de por sí dañado medio ambiente. Si te sientes comprometido con la ecología, debes apostar por consumir siempre que puedas la fruta de temporada.

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