Calendario Anual de Frutas de Temporada

Los Seis Meses Más Dulces

La Temporada de las Frutas de Hueso

Cuando la primavera eclosiona plenamente y deja atrás definitivamente el frío, el viento y la lluvia, llega el buen tiempo, seis meses –de mayo a octubre–, en que coinciden las temperaturas más cálidas con los meses más dulces gastronómicamente hablando, ya que es el momento óptimo para consumirá unas de las mejores variedades de frutas de temporada, como son las frutas de hueso: cerezas, albaricoques, melocotones, paraguayos y nectarinas. Tal vez, antes de lo previsto, podría ser que ya los viéramos en los lineales de los supermercados, lo que podría generarnos alguna duda sobre si es la ocasión perfecta para consumirlas. ¿Cómo podemos saberlo? Te explicamos el calendario anual de frutas de temporada.

¿Cuándo es el Momento Óptimo para Consumir cada Fruta de Hueso?

  • Cerezas. Junto con los albaricoques son las frutas más madrugadoras de todas y, al mismo tiempo, tienen un extenso recorrido en el calendario, porque incluso podemos verlas en los mercados y tiendas desde el mes de abril (si los termómetros se disparan, ya que avanza su maduración) hasta pleno verano. Sin embargo, no todo el tiempo en el que se puede comer una fruta corresponde a su momento álgido. En el caso de la cereza para consumirla en su plenitud, recomendamos de principios de mayo a mediados de junio.
  • Albaricoques. El momento de plenitud de esta fruta de color anaranjado hay que situarlo en unos parámetros similares a los de la cereza por lo que se refiere al inicio de su estado óptimo, aunque, a diferencia de aquella, su período óptimo de consumo ser alarga un mes más. De esta manera, la época de consumo recomendada para los albaricoques transcurre de principios de mayo hasta mediados de julio.
  • Melocotones de carne blanca. Esta variedad de melocotones, que se caracterizan por tener un gusto dulce, al que hay que añadir un toque crujiente, se pueden encontrar de manera sistemática en comercios y mercados a partir de la segunda mitad del mes de mayo (si la campaña se avanza a consecuencia de las elevadas temperaturas) y hasta recién estrenado el otoño. Así, para esta fruta de hueso –que también destaca por ser muy aromática y cuya piel es fina y lisa–, su momento de temporada va de finales de mayo a finales de septiembre.
  • Melocotones de carne amarilla. A este otro tipo de melocotón, que se le conoce por tener una piel vellosa y amarilla, y cuya carne es de un color amarillento, el momento idóneo para que lo podamos disfrutar en toda su plenitud arranca también en mayo y finaliza en septiembre, aunque es algo más madrugador que el melocotón de carne blanca. El tiempo de esplendor para esta variedad de fruta de hueso, jugoso y con un sabor prácticamente dulce, habría que fijarlo de la segunda mitad de mayo a la primera quincena de septiembre.
  • Nectarinas de carne blanca. Esta variedad, evolucionada del melocotón, desde hace unos años se ha consolidado plenamente en los mercados como una fruta muy apreciada por su dulce gusto y carnosidad. A diferencia de su pariente el melocotón, su presencia en los mercados empieza algo más tarde pero, paralelamente, finaliza también cuando acaba de empezar el otoño. De esta manera, su punto álgido de consumo se sitúa de principios de junio a mediados de octubre.
  • Nectarinas de carne amarilla. Se trata de un producto con características similares a las nectarinas de carne blanca, aunque su período óptimo empieza y finaliza algo más tarde, lo que le convierte en la variedad de fruta de hueso con presencia en los mercados que más tarde podemos encontrar, siempre hablando de fruta fresca. Su período de consumo recomendado va de principios de junio a finales de octubre.
  • Paraguayos. Una de las variedades más nuevas a la hora de incorporarse en nuestro universo de frutas de hueso.  Procedente de una mutación del melocotón originada en China, se cultiva desde hace siglos en Asia y se cree que fue Alejandro Magno quien lo trajo a Grecia favoreciendo su expansión por el Mediterráneo. El momento óptimo del paraguayo –que suele tomarse tanto fresco, como en batidos, helados y dulces caseros– hay que ubicarlo de finales de mayo y finales de septiembre.

Si hacemos un rápido repaso a las épocas de consumo de las frutas de hueso, veremos que ante nosotros se nos abre un amplio abanico de posibilidades de consumir unos productos de temporada, cuyos altos contenidos en agua y en vitaminas, se convierten en unos aliados perfectos de cara a los rigores veraniegos.

Es cierto que cada vez más estas frutas se pueden encontrar en otros períodos del año, pero siempre que podamos, nuestro consejo es que os las toméis cuando es su temporada porque el producto fresco, recién recolectado, es una garantía para disfrutar de todas las propiedades y beneficios que comportan para nuestra salud.

Imagen del Calendario Anual de Frutas de Temporada

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