Principales propiedades del Albaricoque

Hay frutas casi perfectas porque combinan una serie de virtudes difíciles de igualar: apariencia, gusto, carnosidad, delicadeza, olor… y, sin duda, una de ellas es el albaricoque, cuya temporada va desde el mes de mayo hasta agosto, alrededor de cuatro meses en los que podemos disfrutar de una fruta que se come con facilidad al tener su semilla en forma de hueso en su corazón. El público del albaricoque abarca todas las edades y es apetecible a todas las horas del día, pero no sólo eso, sino que su ingesta también comporta toda una serie de ventajas para nuestro organismo, ya que cuenta con muchas vitaminas (A, C, E, B9, B3, B2, B1, B6) y minerales (zinc, fósforo, calcio, hierro… Es indudable que esta fruta está llena de ventajas. Estas son las principales propiedades del albaricoque. Veámoslas.

¿Cuáles son las principales propiedades del albaricoque?

1. Mejora nuestra piel

La vitamina C es un ingrediente fundamental si queremos mantener nuestra piel joven y sana al mismo tiempo, y el albaricoque contiene unos niveles muy altos de dicha vitamina por lo que su consumo es clave para vernos y sentirnos mejor que nunca. Esta es una de las grandes propiedades del albaricoque.

2. Vista de lince

La presencia de betacarotenos –un componente que se transforma en vitamina A en nuestro cuerpo y que es el que le da el característico color anaranjado al albaricoque- es un elemento esencial para que nuestra retina goce de buena salud y tenga un papel decisivo en el buen funcionamiento del ojo y, por tanto, de la visión. Debemos tener en cuenta de que tres albaricoques maduros contienen la mitad de la dosis diaria recomendada de vitamina A.

3. Efecto antioxidante

Su contenido en vitamina C será un elemento indispensable para que nuestro cuerpo se mantenga en forma y contribuirá, también en parte, a protegerte del riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, cancerígenas, así como del tan temido envejecimiento.

4. Un corazón más fuerte

Su contenido en hierro y en vitamina E le convierten en un aliado de nuestro corazón, fortaleciéndolo y dotándolo de la energía que necesita para que funcione como un reloj.

5. Combate la anemia

Otra de las propiedades del albaricoque que lo hacen único: combate la anemia gracias a su elevada concentración de hierro, cobre y cobalto. Su efecto es tan intenso que existe un remedio natural contra la anemia que consiste en comer entre tres y cinco albaricoques diarios durante un mínimo de diez días.

6. Bajo en calorías

El albaricoque contiene una cantidad enorme de agua, hasta el punto de que es el 90% del total, lo que le confiere a esta fruta un bajo poder calórico, o dicho de otra manera, no engorda. Dicha circunstancia lo catapulta como un alimento idóneo a la hora de diseñar una dieta para perder peso. Además, aparte de tener un efecto saciador, sus azúcares naturales evitarán el incremento de nuestros niveles de azúcar en sangre.

7. Riñones limpios

La presencia del potasio en el albaricoque le da un plus a la hora de reducir las enfermedades de riñón y, por ejemplo, ayuda a la prevención de la nefritis y a la eliminación de las dolorosas piedras en el riñón. Esta misma presencia del potasio también implica una reducción de las posibilidades de contraer úlceras.

8. Amigo de la flora intestinal y del hígado

Los ejemplares más maduros contienen un elevado nivel de taninos, cuyas propiedades astringentes y antiinflamatorios echan una mano a nuestra flora intestinal, y no sólo eso, sino que contribuyen a disminuir lesiones hepáticas gracias a su riqueza en agentes antioxidantes.

9. Antitoxinas

Otro de los efectos beneficiosos de la ingesta de albaricoques lo encontramos por la ayuda que nos presta a la hora de eliminar las toxinas que hay en nuestro colon, así como en el estómago y en el hígado gracias a su elevado contenido en fibra.

Contraindicaciones:

Hombre sujetando cesta con albaricoques
  • Se recomienda consumir albaricoques con precaución durante el embarazo porque contienen mucha vitamina A.
  • También se debe evitar comerlos en caso de diarrea por su elevado contenido en fibra.

¿Sabías que…?

El albaricoque, como otras muchas frutas, es originario de Asia, sobre todo de las áreas más templadas, como las áreas que ahora ocupan Corea del Norte y Manchuria. A través del Imperio Romano y de las rutas comerciales que se abrieron con oriente, llegó hasta Europa. Su nombre científico (Prunus armeniaca) hace referencia a Armenia, que es lugar desde dónde se introdujo por los griegos hacia el 400 antes de Cristo. El nombre albaricoque viene del vocablo árabe El-Baruq y fueron precisamente los árabes quienes extendieron su cultivo por todo el litoral mediterráneo.

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